domingo, 29 de noviembre de 2009

PÁGINAS DE MALANCOLIA

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Sumergida en el ocaso, me envuelven los colores del sol cuando se duerme, allí sobre el horizonte, se dibujan los recuerdos vistiéndose mi alma de nostalgias. Como pájaro herido de muerte aparecen ante mis ojos las imágenes de tiempos idos, secuencias cinematográficas, ¡ya no duele! Ya no importa saber que no me ama. Tal vez, ya no le importe saber que no lo quiero. Inútil es transitar el mismo camino para caer en las hondonadas del valle de llantos y preguntas mudas. Retomar la senda, demasiado pesada es la cruz ¿Olvidar? ¡Nunca! Viviré para bellos recuerdos. Mi cofre secreto.
Fue un presente perdido vagando en el silencio. Ya no me importa saber que no me ama ¡me conforma saber que lo amé! Que lo estreché en mis brazos sintiéndolo mío, como míos fueron sus besos, sus caricias, sus latidos. Como mías fueron sus páginas blancas, letal melancolía, borradas por el viento inclemente de su olvido. ¡Inútil y tarde es volver al mismo camino! Golondrinas errantes, prosigamos el vuelo. Me enardece el cruel pensamiento de encontrarlo en algún recodo de este largo camino. Encontrarlo y hechizarme ante sus ojos, como ascuas resplandecientes que permanecen encendidos. Fuertes manos floreciendo ante la caricia perdida y el loco fuego de sus besos. ¡No!: ¡no lo quiero! ¿Qué sentido tiene pensar en lo triste que puede ser estar un día juntos, pero al mismo tiempo, demasiado lejos? Quizá soy la culpable del cansancio y hastío de su cariño, le causé dolores, le causé pesares, ¡Amándolo tanto! Me perturban la conciencia, tantos interrogantes, ¿y si fuera él el culpable del error? O Tal vez, ambos por igual, ya no seguiré buscando respuestas mudas, ni buscaré como antes, una sonrisa, una mirada, una palabra. Me contento con un beso flotando en el recuerdo. Si volviera a encontrarlo, ya no habrá ese fuego ardiente que un día nos envolvió, sólo cenizas que el tiempo guarda. Ya no verá correr por mis mejillas esas lágrimas, a veces sensibles, otras rebeldes. ¡No será él, el causante de mis lágrimas si las derramo, tampoco del loco palpitar de mi corazón! Temo encontrarlo, aunque siempre lo hallaré, mil veces lo hallaré, en la música, en la brisa, en mis sueños. Siempre estará conmigo, marchará conmigo, será mi compañero, mi sombra en el camino. Si la angustia que se ha apoderado de mi pecho, es por él ¡que así sea!, pero jamás he de darle mi cariño.
¿Rencor?, ¿egoísmo?, no tengo: sólo es cansancio de un corazón triste y destrozado. Prefiero, aunque sufra, vivir para un bello recuerdo. Somos distintos, golondrinas errantes, cuyo vuelo se ha perdido en el tempestuoso cielo.

2 comentarios:

  1. soy el taxista q te llevo el 24/11/2010 me encanto todo se complementa la presentacion la musica y las escrituras te felicito a y vos muy linda tambien

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  2. Uf!!! que mal!!!, MIL PERDONES GASTÓN, por ver recien hoy tu bello comentario. Gracias por tu visita a mis humildes letras.

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