domingo, 28 de febrero de 2010

LA MESA PUESTA Y UN BESO DE CAÑITA

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Cuéntame de aquella tarde en el parque de las ilusiones... anda amor mío, dime de porque me enseñaste a amar, porque ahora que no estoy cerca de tus costillas, tomo tequila y veo tu imagen, brindando con mi amor, encendiendo mis mejillas como cada mañana en tus brazos...
Ese hombre es el dueño de mi corazón, que va conmigo en todas mis jornadas, enciende mi sol cada mañana, ese…ese hombre es mi hombre...ese hombre tierno y loco, arrobo mi alma y prendió la llama del amor, con un sorbo de tequila y ese beso de pasión, con una pizca de sal y ese toque de piel prendida de deseo, con una raja de limón y esa mirada llena de ternura recostada en mi regazo deseando ser amado...
Cuéntame.. Tan solo cuéntame de ti.. ¿como estas amigo mío?... ¿Te haz convencido de cuanto te amo?, de cómo te extraña la cocina, los trastes viejos donde cocinabas para mi, el fogón donde cocinaste las fajitas, con la leña de pasión prendida con tus sueños, aun quedan rescoldos de esos momentos bebiendo agua de flor de jamaica, la mesa puesta, el pan de salvado en la mesa, las dos velas encendidas, protagonistas del banquete, los cubiertos prestos y el infaltable ritual del lúdico beso en el borde de la cañita de tequila encendiendo las mejillas... retrato esos momentos, viviendo en ellos, comiendo de ellos, saboreando de ellos y sí, muriendo por volver a ellos...

Caminas en mi mente
habitas en cada rincón de mi alma
dulce amante silente
que me quitas la calma
de noche mi cuerpo de te reclama.

En mis sueños te tengo
disfruto de tus gestos, tu sonrisa
eres mi hombre marengo
el que mi alma divisa
navegando los ríos de mi prisa.

Te siento en mi almohada
esculpiendo mi cuerpo con pasión
como en cada alborada
con tierna adoración
pleno de lujuria, eres mi adicción.

Eres el hombre que amo
único dueño de mi corazón
tus caricias reclamo
perdiendo la razón.
tierno delirio, cálido y dulzón.

Tu sabor en mis labios
y tú recuerdo, acompañan mis días
mi hombre de besos sabios
me llenas de alegrías
bebo tequila, recuerdo osadías.

lunes, 15 de febrero de 2010

CARTA AL HIJO QUE NUNCA LLEGÓ

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Rep. Argentina, La Plata, 28 de Mayo de 2008.-

Ansiado niño

Surqué muchos cielos en tu búsqueda, atravesé todos los arco iris por encontrarte, incansables noche transité entre las estrella, pero a mis brazos nunca llegaste. Hijo anhelado, soñé tantas veces con tu carita, tus manitas, imaginé disfrutar de tu sonrisa, tanto, como emocionarme con tu llanto. Sueño mío, sabe Dios cuanto te he deseado, pero la vida tiene estas cosas, oscuras mentes tu viaje han truncado, a pesar de ello, siempre te imaginé de mi mano, recorriendo plazas, jugando en las hamacas. Sabes mi niño, muchas veces siento que ha sido mejor así, pues hubieses venido a un mudo donde existe el egoísmo, la mentira, la hipocresía. Se te hubiese preservado de todo ello, intentando evitarte el sufrimiento, no tengo dudas, hubieses sido un alma pura y cristalina como manantial, pero con la fuerza de un guerrero. A pesar de no haber llegado, siempre te vi, en cada niño que a mí se acercó, a través de sus ojitos amé los tuyos, en sus abracitos sentí los tuyos y los amé, como te hubiese amado a ti. Hijo anhelado, se que en otra vida llegarás a mis brazos y me entregarás ese diploma tan ansiado, con el título de mamá.

Hasta que nos encontremos

EL POETA QUE NO FUE

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Semillas de impotencia ruedan en las veredas, jazmines sin aroma colgando en el balcón.
Una niña sonrojada, por un beso robado al descuido, una bailarina que ha perdido la lentejuela de una canción. Y el reloj, como un viejo cascarrabias, con sus manecillas rotas le hace muecas al sol. Allí, con su carita tierna, está el niño de ojitos lúcidos hablando con una flor. Con angelical voz dice, - Sabes, cuando sea grande, compraré los muñecos del mundo y les pondré un corazón, para que rían, canten, amén y lloren como yo.-
Pequeño niño, te marchaste una tarde, sin decir palabra, sin decir adiós. El caballo de la calesita extraña tu voz, en la plaza aun rechina la hamaca vacía y la calandria te busca, pequeño andador. El viento lleva silencio de pedales y sobre la alfombra de hierbas frescas yace tu pelota de fútbol. Cometas multicolores visten la órbita infinita, para alegrar al que un día quiso surcar el espacio. Ese pequeño que en sus manitas cobijó la tibieza de un pájaro, al que la piedra ritual quebró su vuelo, cayendo con rictus de perdón en la mirada. Dulce pequeño, en tu diálogo con la flor decías, - Dime, ¿donde podré conseguir un corazón?, Si hasta los hombres ya lo han perdido. Así, partiste una tarde con las ilusiones cubriendo tus manos y la luna muy triste, en estado quiescente gemía, con su manto pétreo de dolor. Alguien solloza de frío, dibujando letras en la playa. Te dicen poeta, porque un día dejaste jirones de tu alma, en el hueco blanco de un papel y trazaste con sangre una palabra que borró un alud de pisadas. Quisiste ser poeta, liberar tu corazón crucificado. Buscaste en un cielo de violines los arpegios de una bella canción, más los estertores de un mundo agonizante, te dijeron que no. Una tarde partiste rumbo al infinito, no querías morir sin conoce el amor, una tormenta cegó tus ojos y una risa de hielo tus oídos rompió. Sentiste era tiempo de unir todos los caminos y darle a los hombres un poco de calor, escribiste en aquella solitaria playa, los acordes tristes de esa melodía, que la mortaja de la vida te enseño. Nadie vio las estelas de tus pies sangrantes, testigo de tu muerte, fue el sol.-

ASÍ VIVES EN MI

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Tal vez amor... recuerdes que alguna vez estuviste en mi casa, sentado sobre la silla de doblar, absorto sobre la lap top, tú no lo sabes, pero haz dejado un perfume de arrogancia y denuedo, tecleando tus versos. Entre esas cuatro paredes aún vives para mí, para mis sentimientos versos como dulces de tus labios se prendían en la pantalla y en mi corazón, cómplice muchas veces de ese amor que hoy ha crecido en mi, en esta cuna que me vio nacer como poeta, viendo el iris de mi niñez en la ternura de tus negros ojos, animada en la quietud de esta pagina de nuestra historia, me remito a esos parajes, llenos de fantasías amasadas por el hondo sentimiento de las acariciantes palabras de amor a tu lado.
Esa pasión que sopla en mis entrañas honda y como lava caliente, sonríe por las noches. Noches de corazones ardientes, donde la tibieza de las brazas, se perpetua en el rescoldo de mi mente... ¿Amor.. Ves estas palmas de mis manos?...¿Las ves?... Son testigos de la elocuencia de tu piel, cristales que han roto las estructuras de mi cuerpo amante y como vidente de mi alborada en tus brazos, guardo la explosión de tus besos.. Amo mi tierra como te he amado a ti, cuyo hechizo ha calado hondo y en lo inevitable del tiempo, ha permanecido, indeleble y estoica, erotizada y sensual, apasionada y verdadera y como única verdad de mi fe... te amo...

Amo todos los momentos vividos
en ese loco y ardiente verano
Alegría de nuestros días ya idos
Y paseos tomados de la mano

Cada caricia tuya, beso tuyo
Los llevo en mi piel, en todo mí ser
Quedarán allí, sellos de mi cuyo
Fragancia, delicias de amanecer

Te comencé a amar en cada verso
Te comencé a soñar en cada prosa
Te fuiste convirtiendo en mi universo
Entre tus brazos me hiciste tu diosa

Aprendí a conjugar el verbo amar
Me enseñaste que aún podía soñar
Dándome tus alas para volar
Suavemente me supiste guiar

Deseo llenarte de azul la vida
Llenarte de amor y dorada calma
Convertirme en el ángel que te cuida
Entregándote en cada beso mi alma