sábado, 24 de abril de 2010

TEQUILA Y PAN DE SALVADO

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Sobre la mesa he dejado dos copas ya vacías, dos platos a la deriva y un mantel que idílico mostrase las marcas de las viandas, se bebió tequila y se comió pipían, la cubitera reboso contenta, la salsera acucio restos y la mesa trastabilla, con el deseo de un beso de comensales
¿Sabes que paso aquella tarde de un verano ya parido?... ¿Si?... Tal vez lo imaginas, más si tu memoria falla te contare. Era como estar en un mar, que aun ignoto sé redescubriera, tal vez por un Magallanes o un Pinzón, o un Cortés y tirase del corcho para abrir aquella espera por un amor, éramos como dos bocas hambrientas buscando un beso y la saliva dulce de una boca, las manos llanas delataban firmeza y pedían escanciar las copas de tequila, hacer el lúdico ritual de la sal y el limón y beber lo sagrado del maguey, las cómplices miradas pedían un roce de piel, los dedos ciegos y ávidos de aprender, dedos recorriendo marcas escritas con nuestros nombres y a cada pliegue se encontrarse con un sello. A pesar de esta tormenta se servia una copa más, se mecía el temporal en las manos arreciaba la lluvia de salitrosa sal y los efluvios evocadores otorgaban la fiereza de un tacto acariciante y sexuado, sólo la voz ronca del trueno de tus labios gimiendo de pasión, roturaba los silencios y las nuevas palabras de un verso, con suaves y cálidos matices como náufragos sucumbimos al deseo.
Hasta ese momento no se había fugado ni gota de tequila de mi garganta, el dedo índice de mi mano izquierda rechinaba los platos para exprimirle su sabor. Cariño, porque así te digo aun cuando no estas conmigo, cuando me dirijo a ti viéndote en mis sueños sentado frente a la ventana… bese el borde de la copa escanciada con un nuevo fajo de tequila, esta vez el ritual prolongaba levantar la mano y beberla al filo de la espera, la bebí lentamente sin apuro mientras la lagrima llorada se confundía con el tequila, tu recuerdo hoy ha llorado conmigo.

Tu pose particular,
con esa tierna sonrisa,
me reciben al llegar
eres bálsamo en mi prisa.

Jamás te has ido, esta allí
me sonríes al despertar,
me perfumas de alelí,
amor, mi bello juglar.

Me imagino entre tus brazos,
me duermo con tu sonrisa,
me meces en tu regazo
siento besos en la brisa.

Así transcurren mis días,
tu sonrisa, dulce espera,
me recuerdan osadías,
travesuras callejeras.

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